No sé si queréis saber. No sé si quiero enseñar.

No sé si será que estoy equivocado como decían los médicos o si será que salvaré a cientos de miles, como decían mis sueños. Os pido mientras que no me toméis por loco. Si lo estoy, seguro que yo seré el primero en tenerles informados. Tírenme con silla y todo al cubo de basura y celebren como no celebraron nunca. Y yo reiré de purita alegría desde la mierda. Mientras tanto, lean con los ojos bien abiertos igual que los ahogaditos.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

RESCATADO POR COJONES

Bueno, ya estoy un poquito menos enfadado. Me imagino que me ha hecho bien convivir unos días con estos locos maravillosos Hijos del Caos (y de la chingada). Si han sobrevivido hasta ahora, habrá que tener en cuenta su lógica, no-lógica. Ellos abogan por no hacer nada que sea previsible y dedicar sus esfuerzos a reforzar su sociedad nihilista en aspectos que nadie podría predecir. Por ejemplo, son excelentes manufacturadores de jabón. Se dedican a cambiar todas las señales de tráfico y dirección antiguas pero dejan prendidos a los árboles por los que pasan mensajes a la gente. No mensajes importantes. A veces son chistes. Han decidido quedarse sólo con las armas que encuentren si pesan menos de 200 gramos o más de cuatro kilos (no me preguntéis por qué).
Cuando les hemos expuesto todo lo que conocemos acerca del Ejército del Dragón y de la fuga de los demonios a través de los blogs, han sometido qué hacer a debate. Más que un debate, era un brainstorming en que participan activamente los niños.
Finalmente se ha decidido intentar hablar con los demonios que huyen.
Y ofrecerles cobijo.
Jajajajajajajajaja.

lunes, 12 de septiembre de 2011

NO VENGAN

No voy a perder el tiempo explicándolo cómo he conseguido colarme en la celda donde esta criatura guarda mis cosas. Simplemente mi carcelero ha subestimado lo que un hombre puede hacer arrastrándose con las manos.
Creo que tengo sólo unos minutos.
No os voy a decir dónde estoy, pero os quiero adelantar que mi vida no corre riesgo por ahora. Estoy bien. Esta cosa no me quiere muerto. Los que me acompañaban han perdido la vida intentando rescatarme.
Mi sombra me ha quitado algo que necesitaba para poder hacerse carne, pero no puede hacerse carne conmigo. Gracias a este vínculo que ha confeccionado, no puede alejarse mucho de mí. Y no puede obligarme a andar, claro está. Así que estamos ambos encerrados en este castillo y así nos quedaremos para siempre.
Creo que está viniendo...
Os he querido mucho, ha sido un orgulo luchar a vuestro lado.
Si alguno de vosotros viene a rescatarme tomará su cuerpo y huirá. Eso no puedo permitirle.
Por este vínculo sé una cosa que sabe este terrible y malnacido oráculo:
Ahora los demonios pueden ser vuestros principales aliados. No os fiéis de

miércoles, 24 de agosto de 2011

SEÑALES

Alguien está siguiendo a Brau con mucha hostilidad a través del otro mundo. Somos nosotros los que insistimos en que no se arriesgue, porque él parece preferir enfrentarse de una vez a lo que sea que tenga que venir.
Con respecto a mi sombra, tenemos malas noticias. Al parecer, su primer instinto radica en volver a ser lo que era, esto no es más que de carne y hueso. Brau ve imágenes de acecho y sangre. No sabemos cómo pretende mi sombra oráculo hacerse de nuevo de carne y espero que no sea a través de la carne de otros.
Aunque me temo que así sea y que es mejor que los que lean esto se cuiden de una nueva amenaza. Porque podrá entrar por las rendijas de las puertas y no podréis pararlo así ni con balas.
No tenemos idea de cómo podéis protegeros de esa cosa, aunque sólo se me ocurre que le habléis. Que le digáis que la estoy buscando y que pronto me reuniré con ella.
Lo siento.

domingo, 21 de agosto de 2011

BRAU, ADELA Y YO.

No llevamos un rumbo determinado. Brau nos está guiando. Adela viene con nosotros. Ahora es como si Brau y ella se acabaran de conocer y se gustasen por motivos distintos.
Brau está recuperando poco a poco la mínima fortaleza física para viajar y sólo entra en su mundo espiritual unas horas a la noche. Lo hace mejor que antes y necesita menos tiempo para ayudar a más gente, para hacer más cosas, a poco como si fuera el personaje este de Matrix que iba dándose cuenta de que podía doblegar el mundo a su antojo.
Y también se mete pocas horas porque le están persiguiendo al otro lado y es peligroso que se muestre tanto.
Aún no he dicho por qué estamos de camino. Es como que se me olvida que no todos los que me leéis habéis estado en Tarifa o en Santa Elena.
Rebeca, al tocarme, robó mi poder pero, antes de devolvérmelo, robó el de otra persona, un espía que quería sabotearnos. Entonces, mi poder, lo que fuese mi Nuiz, se perdió o quedó perdido, que bien se puede decir. Pero mi Nuiz no es cosa nueva, no me vino de repente sino que ha estado conmigo muchos años y, según dice Brau, tiene mi molde, mi molde de inteligencia y de forma y está en alguna parte haciéndose carne, haciéndose oráculo.
Me siento como debió sentirse Peter Pan cuando perdió su sombra, pero una cosa me consuela. Si mi Nuiz se ha hecho carne y es efectivamente un oráculo, no hará falta que yo tenga terribles visiones para que obtengamos información. Sólo hará falta consultar al oráculo.
Seguimos en marcha, buscándolo, a caballo, siguiendo la brújula de Brau, protegidos por su nueva vieja novia Adela.

miércoles, 17 de agosto de 2011

CÓDIGOS Y RESPIRACIONES

Todos aquellos que estéis habilitados para usar RedSegura habréis recibido en vuestros correos un la mitad del código que tendréis que combinar con el código que recibimos todos en Santa Elena. Hasta entonces, buena suerte.

martes, 16 de agosto de 2011

SANTA ELENA

Estamos desmontando Santa Elena por motivos de seguridad.
Nuestro sistema de comunicación ha cambiado y nuestros recursos para capturar a los espías van a cambiar, radicalmente.  Ya que Rodrigo abrío el melón, como dicen ustedes, a partir de ahora se autoriza la tortura y la pena de muerte para los espías.
Rebeca Goyri actuó bajo su cuenta y riesgo en una situación dolorosa, pero de un modo completamente egoista e inconsciente y será retenido y evaluada durante tiempo indefinido durante el cual se supervisará también cualquier comunicación que quiera tener a través de su ordenador.
A partir de ahora, y hasta que arreglemos la situación, vamos a modificar aspectos cruciales para asegurar nuestras redes de comunicación mientras seguimos investigando dónde puede haber sucedido la llegada del Rey y qué consecuencias están teniendo.
Hasta próximo aviso, recomendamos no usar los modems especiales para comunicar nuestra situación ni ninguna misión que nos haya sido encomendada.
Si buscáis ayuda en Santa Elena, ya no la encontraréis allí.
Hasta próximo informe, ¡aguantad!

martes, 9 de agosto de 2011

UNA TERRIBLE VICTORIA

Hoy me he levantado antes del alba y he podido burlar la vigilancia de Pilar y de Rosario, a las que han puesto custodiando mi lecho en mi tienda de campaña para que no mueva la cabeza de la almohada. Aún así, Rosario había protestado anoche diciendo: “Vamos… quien va a querer matarse escribiendo…”.
Supongo que alguien que quiere contar por qué no quiere seguir viviendo.
Bien, tengo poco tiempo.
Brau estaba coordinando a varias personas para un ataque definitivo dado que nuestras bajas eran muchas y Blanca, por uno u otro motivo, había sobrevivido al dragón pero había perdido el control sobre los nagishi.
Como yo no sabía exactamente lo que pasaba concentré mi vista en el objetivo. Al cabo de unos segundos pude ver que, agarrada al molino de viento, a una buena altura, estaba Ella, como la llamó Tolkien. Una araña mucho más grande que un hombre con la cabeza brillante de ojos y de veneno. Ella dirigía la defensa. Era imposible que un francotirador pudiese concentrarse lo suficiente para alcanzarla pero, aún así, una bala seguramente habría sido inútil.
Me fijé en que los 20 motoristas que se habían reservado custodiando los explosivos no podían avanzar, hostigados por los nagishi, y que un reducido contingente de bankeets  se acercaba a ellos. Sólo un ser como la Araña podía saber lo que nos proponíamos y, sin duda, gracias a los espías que nos habían sido enviados.
Proveniente de la batalla, llegó junto a nosotros un viejo maestro de artes marciales que luego supe que se llamaba Gaetano. Estaba escoltado por Lucas Drill y dos de sus alumnos. Se puso a buscar algo en una de las furgonetas y decidí prestar atención a la batalla.
En el cráter que había dejado Rolando al caer tras su enfrentamiento con el dragón, muy cerca de su enorme cuerpo, estaba Rebeca. Encogida sobre el cuerpo de su amado. Desde el centro de la refriega cuerpo a cuerpo llegaban hasta ella tres bankeets que se movían lentamente, como si estuviesen heridos o quisiesen pasar desapercibidos. Cogí mi carabina de caza y apunté hacia allí, para intentar retrasarlos. A través de la mira telescópica pude ver que el joven Jon llegaba a la carrera junto a su madre. La cogía por debajo de los brazos para intentar alejarla del peligro, pero Rebeca pataleaba intentando quedarse en el cráter. Disparé a uno de los bankeets y acerté en una pierna; éste se quedó parado poco menos de dos segundos. Jon seguía tirando de su madre pero casi no conseguía arrastrarla. Andy y un par de hombres llegaron hasta allí con sus antorchas e intentaron enfrentarlos, pero salieron rodando por el suelo a golpes. Volvía a disparar y de nuevo acerté al mismo bankeet en la misma pierna y creo que se la arranqué, aunque no pude estar seguro. Jon llevaba a su madre a rastras y ésta parecía inconsciente. Luego supe que había sido él quien la había golpeado para poder dominarla. Cosas que habían vivido en los últimos días quizá le hicieron más fácil darle ese golpe. O quizá fue el amor.
Entonces me di cuenta que Gaetano, el maestro, estaba a pocos metros de mí y llevaba un arco. Se había situado totalmente de lado con respecto a su objetivo. No tenía ninguna prisa. La punta de la flecha se elevaba milímetro a milímetro. Luego descendió un poco. Cuando estuvo para más de 10 segundos, uno de sus alumnos encendió la flecha con una antorcha. Ésta ardía tan rápido que debía estar impregnada de combustible. Gaetano no se inmutó más que para soltar la cuerda. La flecha pasó por entre los nagishi describiendo una parábola tan alta y perfecta que parecía una exhibición de fuegos artificiales. Impactó por fin en la Araña y ésta, en silencio, comenzó a deslizarse hacia el suelo envuelta en llamas. 
Todos los monstruos que enfrentábamos, en ese momento, giraron la cabeza durante un segundo.
Oí un grito de guerra. Rodrigo se alzaba sobre su caballo, alzando la espada, la espiga de trigo, y gritaba: "¡A mí!".
Y cabalgó hacia delante. Estaba loco, pero nos volvió locos a todos. Di un beso en la frente a Brau y me lancé hacia delante pateando las ancas de mi caballo. Yo también grité. Los motoristas que quedaban vivos gritaron y pude ver, antes de meterme en la batalla, que una sola motocicleta estaba bordeando la colina acercándose al objetivo con las luces apagadas.
Supe que era Pilar y sentí a la vez miedo, orgullo, y una risa salvaje que me salía a borbotones.
Pilar, la chica invisible, debía ser la que llevaba los explosivos. Recé porque Brau la estuviera protegiendo desde le mundo de las sombras y saqué el revólver metiéndome de lleno en el reducto de bankeets. Recuerdo que mi caballo pateó en sangre.
Recuerdo la pólvora y los gritos.
Algo me golpeó en la cabeza y caí al suelo. Por supuesto, no podía levantarme.
No había dejado de reir y la imposibilidad de levantarme hizo que me riera más alto y más fuerte. No sé cuántos demonios quedaban en pie ni cuantos pájaros seguían matando desde los cielos ni cuántos de nosotros seguían vivos.
Estaba yo solo; y la sangre.
Me apoyé en los codos y pude ver, aunque borroso, a un sólo bankeet, sólido como una montaña, apuntándome con algo parecido a una cimitarra. Creo que le faltaba un brazo. Me apuntaba como quien observa los condimentos antes de cortarlos. Levantó la cimitarra y alguien se puso delante. Andy. No llevaba ningún arma encima, ni siquiera su violín. No temblaba cuando dijo: "a él no".
Entonces la hélice, el diente del diablo, explosionó y todo fue blanco para mí.
Desperté encima de una ranchera y a mi lado estaba Andy, con una venda en el pecho y en el brazo, sonriéndome. También estaba Brau, sentado como en la posición del loto, sereno, mirando el campo.
Estaba amaneciendo y pude ver toda la muerte y la destrucción y los restos del objetivo, y del dragón, y de mis hombres y de sus engendros.
Dije: "han muerto todos, ¿verdad?".
Andy negó con la cabeza, sin dejar de sonreir.
Entonces llegó una pareja a la ranchera; Rebeca y Jon, cogidos de la cintura, tristes, sucios, ensangrentados y unidos como el calor y la llama.
Rebeca dijo: "No han muerto todos, corazón. Sólo Rolando".




Dicen que he estado a punto de morir, que he perdido líquido cerebral y que tengo algunas costillas rotas; un traumatismo craneoencefálico, y que es imposible que pueda incorporarme y escribir.
¿Imposible? Puede ser.
Pero sé, y juro aquí y ahora, que lo imposible no será más que una valoración de daños en mi mente. Que, a partir de ahora, haré lo imposible por ser al menos la mitad de hombre que fue Rolando mientras vivió y en el modo en que murió por nosotros.
Hemos vencido y sé que él sonríe en un cielo que debe ser como un infierno de poder y llamas azules.
Lo siento mucho, Rolando. Somos los únicos que hemos vencido.
Los otros objetivos siguen en pie y el Rey está entrando en nuestro mundo.